domingo, 18 de septiembre de 2011

Ismael

Está eterno dice mama cuando lo ve así. Cuando Ismael cae en lo estático. Soy eterno, tan eterno como los recuerdos que me quedan, los del hogar, los de mi amada. El calor de hoy se siente a parra enroscada del jardín del hogar, donde el sol de verano se colaba y hacía formas extrañas en el piso. Si habré mirado aquellas sombras mientras los nietos jugaban a correr y dar vueltas, su abuela les gritaba que cuidado, que no me rompan las plantas, amaba a los crios ella, los amaba tanto. Yo también, hoy sólo los recuerdo a ellos, y a mis hijos no los reconozco, sólo a veces, de a ratos me doy cuenta que son ellos, que me están hablando, querés vino papá dicen. A veces mira las florcitas amarillas de los espinillos del parque, después nos mira con duda, no nos reconoce podés creer Miguel, que disparate. Está grande el viejo Inés, te quiero ver yo a esa edad. No es mío el parque, o no lo recuerdo, me culpan por no recordar, como si fuese fácil acordarse, como si fuese una obligación tener recuerdos, es tan basta la vida, tan grande el pasado. Hoy sólo quedan leves imágenes, alguna voz, colores y sol brillante de los tantos domingos. Los almuerzos al mediodía, con la familia, nos sentábamos todos, yo hacía el asado, lo recuerdo bien. Está lindo el fuego si no se apaga dice un viejo, y se le estaba quemando el rancho, le recitaba al nieto más chico y se reía el nene, se reía con sus ojos y volvía a jugar con autitos y barro ahí donde la parra nacía con sus curvadas raíces. La casa me lleva a vos querida, te recuerdo bien, mi compañera. Donde estarás pequeña, donde te fuiste, nos sacaron de casa por desconfianza, por miedo, y nos encerraron ahí en ese departamentito, para cuidarnos dicen. Pero nos hizo mal, nunca me gustó ese lugar, estábamos encerrados, pero juntos. No fue su culpa, los jóvenes deciden rápido, como lo hacíamos nosotros a esa edad, no los culpes. Después quedé solo, te fuiste con ese al que todas las noches le rezabas. Vos rezabas y yo miraba ese aparato siniestro con imágenes dentro, moderno, cuadrado, frío. Ahora quiero estar ahí, y sorprenderte mientras le hablabas a dios, abrazarte, acostarnos, en nuestra casa, el hogar de tantos años duros y hermosos. Vos y yo somos la familia, la hicimos nosotros. Ellos que ahora viven, que ahora son padres y seguro se equivocan y aman como nosotros, y se arrepienten de tantas cosas, ellos son nosotros. Son la tarde que te conocí en el campo, en aquellos pagos tuyos bien húmedos, pagos de hermanas, víboras y mucho calor. Donde quedaron esos días, que paseábamos por los puentes y mirábamos el río marrón, con playas de barro. Ahí donde ahora estás vos hecha ceniza, fluyendo con el líquido, ahora sos agua, ahora sos ríos y mares. Sos el mundo, siempre lo fuiste.


Fin

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