viernes, 19 de agosto de 2011

Me encantaba dialogar con Juan, porque además de ser inteligente y creativo, entendía muy bien sobre la Materia, la Sensación de Extrañamiento, el Fin de la existencia y todo cuanto yo deseaba aprender.
Me habitué a mirarlo a los ojos mientras hablaba, un traspaso de emoción se generaba que le permitía expresarse mejor, lo creo.
Charlábamos todas las mañanas soleadas desde bien temprano, y cuando el Sol marcaba el mediodía nos deteníamos para cocinar, juntos.
Comíamos en silencio, siempre pensando.

1 comentario:

  1. Siempre aplaudido men!!!Timidamente,estos textos,resultan disparos contra los preconseptos.No todo está escrito.Vivir solo cuesta vida(PR).

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